Las urgencias marcan el ritmo del Gobierno. Con la iniciativa diezmada, el oficialismo no logra cambiar el clima adverso en medio de una gestión económica y política que aplasta las dos principales apuestas del Presidente: el caso Adorni borró por completo aquello de la moral como política de Estado y la inflación socava la ilusión del “todo marcha acorde al plan”. Lo que hasta hace dos semanas era silencio interno en torno al crecimiento patrimonial del jefe de Gabinete ahora son críticas en público. Lo hacen los aliados, sin costo. Pero lo dicen en voz baja los propios integrantes del elenco oficialista: puertas adentro comenzó a hacerse fuerte la idea de que tarde o temprano el funcionario estará obligado a dar un paso al costado.
A las críticas de Ritondo se sumó también Guillermo Francos, el ex jefe de Gabinete. “Falló en sus explicaciones”, sostuvo, un poco menos confrontativo. Para ambos, hay un dejo de desprecio por parte de Adorni. “No sé qué dijeron”, transmite el funcionario. Francos, eyectado del Gobierno; Ritondo, corrido de la escena áulica oficial. Ambos por orden de Karina Milei. Las críticas al jefe de Gabinete se expanden también hacia los aliados radicales. El auditor Luis Naidenoff consideró “insostenible” su continuidad en el cargo y estalló la galaxia virtual con la pelea de tuiteros, sumado al furibundo desafío del biógrafo de Milei, Nicolás Marquez.
En los hechos, Adorni ya dejó de ser jefe de Gabinete. Conserva la firma, pero anuló el rol para el que fue designado. No puede ser ni vocero. “Se juega su última bala el 29”, dicen en otros despachos de la Casa Rosada, que ya no ocultan la posibilidad de que deje el cargo. Será una última oportunidad interna. Hacia la opinión pública, la batalla está perdida. Lo sabe Karina y, sobre todo, los consejeros de Karina. El esquema en el que están trabajando es que la secretaria general lo entregue una vez que nadie se lo pida, una resistencia al estilo CFK. La otra, enmascararlo como parte de un relanzamiento general del gabinete, antes del Mundial, en el que Karina se quede con todas las áreas que hoy maneja Santiago Caputo. Entrega a Adorni para quedarse con todo. El último viernes dio una muestra elocuente de que puede jugar fuerte. Reunió en la sede de Avenida de Mayo a la tropa porteña y se sentó en la cabecera junto a Pilar Ramírez, la jefa política del distrito, y Bullrich. El gran ausente fue Adorni. Cerca de la senadora la ven candidata. Cerca de Karina piden esperar. “Puede que Adorni ya no sea el elegido pero eso no significa que ya el dedo beneficie a Patricia”, refuerzan como mensaje en la Casa Rosada. Aparecen otros nombres: Luis Caputo, Pablo Quirno o Federico Sturzenegger, en la prioridad de la secretaria general. Adorni se muestra aún confiado en el respaldo de los hermanos Milei. Dicen que el Presidente irá a la sesión informativa a acompañarlo, tal como prometió en las redes sociales, para lo que será una presentación “puramente institucional”.
